Plazos de carencia de los seguros privados
Se trata de una de las características especiales de los seguros de salud privados, que no existe en la sanidad pública, y que sirve para evitar fraudes por parte de los asegurados. A modo de ejemplo, supongamos que a una persona le han diagnosticado una enfermedad mortal y decide contratar un seguro, tras conocer la noticia, para que su familia se beneficie con el mismo.
La definición dada por algunas compañías aseguradoras acerca de este concepto es la siguiente: “Los plazos de carencia, constituyen el período tiempo desde que se contrata la póliza de seguro hasta que entran en vigor algunos de los servicios que se incluyen en la misma”. Siempre es importante tener en cuenta los plazos de carencia de los servicios que deseemos contratar, ya que de estos dependerá que estemos cubiertos, o no, en un determinado momento. Dentro de los plazos de carencia más comunes establecidos por las aseguradoras se encuentran:
- El embarazo y parto de las mujeres, estos varían entre 10 meses y un año, dependiendo de la compañía.
- La cirugía y la hospitalización suele tener un plazo de carencia de seis meses.
- Los tratamientos de diálisis (limpieza de la sangre a través de una máquina cuando se produce un fallo del riñón) también poseen un plazo de carencia de seis meses.
- La litotricia (la eliminación de cálculos del riñón) tiene un período de carencia medio de 6 meses.
- Para tratamientos de reproducción asistida, es necesario consultar con las compañías ya que no todas ofrecen este servicio en un primer momento. Normalmente podemos decir que los plazos de carencia suelen ir de seis meses hasta los cuatro años.
- En cuestión de trasplantes el período de carencia suele ser de un año, pero hay que tener en cuenta que parte de esta prestación se realiza tradicionalmente a través de la sanidad pública. No se puede acceder a un órgano con mayor rapidez por el hecho de tener una póliza de seguro privado. Cabe aclarar que la lista de espera para el trasplante es estatal, y la organización encargada de gestionarla es la Organización Nacional de Trasplantes (O.N.T.).






