Las pensiones no contributivas son prestaciones económicas que se ofrecen a los individuos en circunstancias especiales de necesidad y/o protección. Se trata de aquellos casos en los que la ley establece que se carece de los recursos necesarios para subsistir, o las aportaciones realizadas no han alcanzado el mínimo requerido para poder disfrutar de los beneficios y derechos que otorgan las pensiones de la Seguridad Social, en su modalidad contributiva.

Existen las siguientes pensiones no contributivas la primera es invalidez y la otra es de jubilación. Se solicitan, gestionan y tramitan a través de la comunidad autónoma a la que pertenezca el pensionista, así como por las direcciones provinciales del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO) en los casos de residentes de Ceuta y Melilla. Existen normas comunes para ambos tipos de pensiones en la modalidad no contributiva:

 

  • Requisito de residencia legal: ser residente y vivir en un domicilio dentro del territorio español. La ausencia máxima del domicilio será de 90 días anuales o ilimitado en los casos de ausencia por enfermedad justificada.
  • Requisito de carencia de renta o ingresos suficientes: existirá carencia cuando la cuantía anual sea inferior a 4.598,16 € (dato para año 2008). En los casos de convivencia con otros miembros, las cuantías quedan integradas, según cifras proporcionadas por la Seguridad Social española de la siguiente forma:

 

    • Consanguinidad de segundo grado y/o solo con el cónyuge: (montos expresados en cifras anuales)

2 convivientes = 7.816,87 euros

3 convivientes = 11.035,58 euros

4 convivientes = 14.254,29 euros

 

    • Consanguinidad con padres e hijos:

2 convivientes = 19.542,18 euros

3 convivientes = 27.588,95 euros

4 convivientes = 35.635,73 euros


Para una información completa sobre las pensiones de invalidez y jubilación de tipo no contributivas consultar los siguientes apartados: