Funcionamiento de la tarjeta de débito

El funcionamiento de las tarjetas de débito ha evolucionado a lo largo de los últimos años, en esa medida, no solo sirven para retirar cantidades de dinero, consultar saldos y realizar transferencias sino que ahora también permite realizar pagos en algunos establecimientos comerciales. La operación se registra en el momento en que se retira el efectivo o que se realizan pagos a través de la tarjeta. En esa medida, hay un débito del dinero en la cuenta asociada a la tarjeta; por lo que resulta necesario contar con el monto suficiente para los gastos que se pretenden cubrir.

Por su lado, los establecimientos comerciales españoles están conectados a un Sistema de Pago Bancario (BSP, en sus siglas en inglés) que gestiona todas las operaciones entre los establecimientos y el cliente. Este sistema debe contactarse con el banco y por tanto no puede realizar el cobro en tiempo real, sino que lo que hace es retener de la cuenta una cantidad de unos céntimos superiores a nuestra compra, hasta que el cobro sea haga realmente efectivo.

El pago se garantiza en el momento en el que el establecimiento apruebe la transacción, y exista el dinero correspondiente al pago en la cuenta. Después de que el cobro se efectúe, la cuenta del titular vuelve a la normalidad. Cuando el titular realiza el pago con la tarjeta de débito, está concretando la operación en tiempo real, y conforme al funcionamiento de las tarjetas débito, el dinero debe sustraerse en el momento de realizar la operación.

En el caso de que el titular no cuente con los fondos suficientes, la entidad emisora de la tarjeta puede anticipar dicha cantidad al titular; sin embargo, esta situación trae consigo un cobro adicional, que posteriormente se le atribuye al titular por concepto de comisión por descubierto. Este último consiste en dejar un saldo rojo o deudor en su cuenta. Finalmente el titular deberá amortizar el descubierto por medio de las comisiones bancarias.