Funcionamiento de la cuenta corriente

Una cuenta corriente actúa como un depósito con el cual el cliente podrá realizar diversas operaciones (ingresar, transferir, traspasar, extraer dinero y domiciliar pagos y nóminas). Los medios de pago asociados a una cuenta corriente son la tarjeta de crédito, tarjeta de débito y el cheque bancario. Si el cliente opera mediante cheque bancario y no dispone de un saldo suficiente, se pueden presentar dos situaciones:

  • La entidad financiera puede devolver los cheques al considerarlos sin fondos y, por tanto, los pagos no serán realizados.
  • La entidad financiera proporcionará un préstamo al cliente, los pagos se realizarán, pero la cuenta quedará al descubierto o en números rojos, lo que implicará el pago posterior de comisiones por descubierto.

Se suele cobrar una cuota de mantenimiento que puede ser semestral o anual conforme al saldo que disponga la misma cuenta. De este modo, cuanto mayor sea el saldo menor será la comisión. Por otro lado, los intereses que generan las cuentas corrientes se calculan anualmente, suelen ser bajos (0,01% en los principales bancos españoles); aunque pueden ser negociables.