
Es condición intrínseca del ser humano pensar en el mañana y planear acciones que salvaguarden nuestra existencia y bienestar económico. Por ello, se han ido desarrollando productos financieros cada vez más complejos, que ayudan a disipar estas inquietudes y nos dan la oportunidad de invertir y ahorrar.
La inversión es la esperanza de obtener un mayor rendimiento de nuestros recursos financieros en un futuro próximo, renunciando a la satisfacción de una necesidad inmediata. La compensación recibida dependerá del riesgo que se desee asumir, pudiendo obtener mayores beneficios mediante la inversión en productos más sofisticados pero con gran volatibilidad e incertidumbre de actuación. Además del riesgo, se deberá decidir el horizonte temporal más adecuado.
Por otro lado, ahorro e inversión son términos vinculados. Existen actitudes más conservadoras, que anteponen un riesgo mínimo a la obtención de rendimientos considerables. En estos casos, las personas prefieren reservar esos excedentes para un consumo posterior, mediante la inversión en un instrumento financiero seguro.
Las cuentas corrientes y de ahorro son la base de la mayoría de estos planes más conservadores y por ello, los bancos han desarrollado diferentes alternativas que se adaptan a las distintas necesidades. A la hora de elegir, habrá que tener en cuenta los intereses que estos planes reportan, al igual que las posibilidades que ofrecen cada uno de ellos y las comisiones que exigen.
Estas cuentas son contratos financieros con entidades de depósito, mediante los cuales se comprometen a custodiar el dinero del cliente y a aportarle una rentabilidad, con la obligación de devolvérselo en el momento en que éste lo solicite. La remuneración de la cuenta depende de las características del contrato y de cada entidad bancaria. Además del pago de intereses, la obtención de una cuenta corriente o de ahorro también posibilita el acceso a otros servicios, como el pago mediante cheques, la realización de transferencias o la obtención de una tarjeta de débito asociada a la cuenta.
